UNA GENERACIÓN PARA DIOS

En el tiempo que llevó pastoreando en la iglesia, he visto como la visión del gobierno de los 12 va más allá de un método, de una moda, de una lógica, de un mover y debemos entender que cada uno de nosotros necesita estar sano para poder sanar a otros. Podemos desarrollar la visión, pero también podemos olvidarnos de cosas fundamentales como el primer amor.

Todo comienza con la compasión y está te lleva a ganar, después los consuelas y a si los consolidas. Jesús tuvo compasión, muchos predican de la prosperidad, la vida abundante, y está bien, pero no se puede olvidar de enseñar y predicar la compasión y que la iglesia entre en lloro por los perdidos. Vemos claramente la enseñanza de Jesús como trajo la multiplicación en el alimento, sanó enfermos, echo fuera demonios, bendijo niños, resucito a los muertos y también pago un precio de sangre por amor a la humanidad.

No podemos cansarnos sino ser persistentes en la oración, el ruego, las lágrimas, y la guerra espiritual. Necesitamos comprender que no se debe hacer la obra de una forma indolente pues eso trae maldición, la vida cristiana es más que congregarse.

Jesús trajo consuelo y enseñanza, la mayoría que llega a la iglesia está en aflicción y sin saberlo muchos quieren sacarle fruto a estas personas, forzándolas, a mí me paso, y entendí que primero debemos amar a estas personas, darles buenas palabras, profetizar sobre sus vidas, corregirlos y enseñarles; Jesús lo hizo con los primeros doce y también vinieron las multitudes y de igual forma las consoló.

El resultado de la consolidación, Jesús afirmo sus vidas, y fueron útiles, habían sido consolados y ahora van a consolar a otros, pudieron ser enviados, pero siempre fue hecho empleando la compasión y la consolación.

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