UN CRECIMIENTO SOBRENATURAL

Yo era un empleado, un profesor de tenis, formado desde niño como caddie; amaba lo que hacía y lo disfrutaba. Ganaba un salario bueno con el cual podía vivir medianamente bien, pero al convertir mi corazón a Jesús mi mente fue renovada de tal manera que empecé a sentirme incomodo con lo que venía haciendo por tantos años.

Sabía que había mucho más para mí, tuve la oportunidad de tomar en arriendo unos campos de tenis y pensé que tal vez podía ganar más dinero, pero en realidad Dios me estaba llevando a un nuevo escenario de ser empresario.

Eran 4 campos de tenis abandonados, sin mucha clientela, con mal aspecto y sin esperanza. Dios trabajo con mi corazón y de la mano de mi esposa empezamos a ver las cosas que no eran como si fueran, a llamarlas como si ya estuvieran, las trajimos del plano de lo invisible a lo visible, empezamos a construir lo que hoy es «Academia de tenis Alain».

Después de 17 años contamos con 33 empleados y un promedio de 350 jugadores que asisten mensualmente a disfrutar de este lugar, se ha remodelado, cambiado y ampliado estructuralmente. Amo el tenis y me apasiona formar jugadores, he empezado con niños desde los cuatro años que han llegado a ser grandes jugadores en Colombia y ahora están en el exterior compitiendo y estudiando a través de becas, uno de ellos es mi hija Daniela Alonso, su último logro fue obtener la medalla de bronce en los juegos nacionales, por esto mi lema es Academia de tenis Alain, «cuna de campeones».

El sueño de Dios ha crecido en mi corazón, ahora ver que ampliamos y que podemos dar un mejor servicio han sido y seguirán siendo prioridad, pero no puedo dejar de reconocer que ha sido Dios quien me ha dado el talento para enseñar el tenis y quien me ha proveído de ideas, quien me ha inspirado y a quien le doy el honor en todo lo que hago.

Aunque profesionalmente Dios me ha bendecido, nunca dejaré de declarar -que lo mejor que ha pasado en mi vida es servir a Dios como pastor y que no sólo ha sido el más grande privilegio si no que al ser pastor y a la vez empresario, tengo la posibilidad de ser un embajador de su nombre y demostrar que Él es real; «para quien le cree todo es posible».

Siempre doy gracias a Dios por la Misión Carismática Internacional, a mis pastores César y Cludia Castellanos y Eliemerson y Johanna Proenca, pues ellos me han inspirado en cada paso que diariamente tengo que dar para construir lo que ahora soy y lo que seré, porque aún esto no termina…Ahora anhelo ampliar la academia sumándole una escuela de fútbol, todo por los sueños de mi hijo Juan Felipe y espero hacer realidad este sueño muy pronto.

Todo lo que nace debe crecer y reproducirse, es el sueño de Dios en todo lo que haces.

Start typing and press Enter to search