Un budista vive un encuentro con Jesús en argentina

Un hombre budista por más de 66 años aceptó a Jesús en su corazón durante la Convención G12 en Argentina.

Si has orado por mucho tiempo por tu familia, hoy quiero alentarte con esta historia para que perseveres en la fe hasta que los veas a los pies de Jesús.

Mis padres fueron budistas toda su vida. Yo estuve orando por ellos desde que tuve mi primer encuentro con Jesús, pero llegó un momento en el que me cansé y dejé de orar por mi papá porque no quería decepcionarme. No quería orar y orar, sin ver que nada sucedía. Sentía que el dolor de la decepción al no ver una respuesta sería muy grande, por eso tomé la decisión de no orar más por él.

El año pasado tuve la oportunidad de ser intérprete del Hermano Yun en diferentes conferencias alrededor del mundo. Precisamente durante el mes de septiembre lo acompañé tras ser invitado a las Convenciones G12 en las naciones de Perú y Argentina. 

Cierta ocasión compartiendo en una de las convenciones, el Hermano Yun me preguntó: «Ana, ¿Y cómo está tu papá?» Le comencé a contar como estaba mi padre, lo difícil que era verlo sin Jesús en su corazón. En ese instante, mientras le relataba mi historia, el Hermano Yun  comenzó a llorar, vi como empezaron a brotar lágrimas de sus ojos. Esto me impactó muchísimo, al punto de hacerme llorar pensando en la salvación de mi papá.

Yo no podía creer lo que estaba sucediendo. Cómo era posible que un hombre que no conocía a mi padre estaba llorando por él. Cómo era posible que el Hermano Yun tenía más compasión por mi papá, que yo siendo su propia hija.

Después de esto, me retiré a la habitación del hotel en el que me estaba hospedando, y levanté una oración con un profundo arrepentimiento diciéndole a Dios: «Señor, perdóname. Hace tiempo que dejé de creer en la salvación de mi papá porque tenía mucho miedo a decepcionarme y me alejé emocionalmente de mi padre porque no quería sentir más dolor. Pero hoy he vuelto en sí, y he podido comprender el significado de tu verdadero amor y compasión por todos los que están lejos de ti. Hoy me arrepiento y prometo que seré una hija más compasiva. No permitiré la duda y creo que veré el milagro de la salvación en mi padre.»

 

Después de esto invité a mi papá, un hombre con más de 66 años de ser budista, a que me acompañará a la Convención G12 en Argentina, pensé que no aceptaría, pero sucedió todo lo contrario; ese día ocurrió lo inimaginable para mí pero sí lo posible en los planes de Dios, esa tarde mi padre asistió a la Convención y aceptó a Jesús en su corazón.

Si hoy sientes que estás cansado y que no tienes fuerzas para creer, te digo que Dios tiene un propósito especial con tu familia. No pares de orar por cada uno de ellos, no aceptes la decepción porque en el tiempo perfecto de Dios verás la respuesta a todas tus oraciones. 

«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y toda tu casa.»

Hechos 16:31

Ana Esperanza Lin 

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