TRABAJO EN EQUIPO, SUEÑOS CONQUISTADOS

 

En 2016, todo el movimiento G12 en Filipinas fue movido por una palabra que desafió nuestros corazones. El pastor César Castellanos nos dio un mensaje de parte de Dios que despertó algo en nuestro interior que en su momento no entendimos, pero que teníamos la certeza que iba a dar un fruto, ya que siempre estuvimos dispuestos a prestar atención al llamado. El desafío consistía en aprender a trabajar en lo sobrenatural para reunir un número de personas que nunca habíamos alcanzado antes en la nación. El obispo Oriel M. Ballano, el coordinador G12 en Filipinas, recibió y aceptó este gran desafío de reunir 100.000 personas en una de las plazas más grandes de Manila. Comenzó a trabajar con los pastores de toda la nación en pos de esta meta, creyendo firmemente que el trabajo en equipo hace posible el cumplimiento de los sueños, así como la pastora Claudia de Castellanos nos ha enseñado: “Si hay equipo, hay conquista”.

Iniciamos tiempos de intercesión y entrenamientos a lo largo y ancho del país, movilizando más de 7.000 iglesias. Cuatro meses antes de la Pesca Milagrosa de Células, comenzamos a prepararnos, de tal manera que pudiéramos monitorear la asistencia semanal en cada célula. Los líderes establecieron metas personales al interior de sus ministerios y supervisaban la asistencia de todos aquellos que estaban a punto de experimentar el avivamiento en sus vidas. Cada intercesión semanal en cada iglesia G12 de la nación, tenía como objetivo orar por cada persona que sería convocada a nuestra gran pesca,  porque creemos que la fe que no está acompañada por obras es muerta (Santiago 2:17). La consistencia en la oración y el monitoreo de las metas en las células dieron lugar a una gran cosecha. El proceso de consolidación inició desde la preparación, dándole a las personas un sentido de pertenencia y fortaleciendo el evangelio en la comunidad. Creímos que si nos interesábamos genuinamente en ellos, ellos sentirían el amor de Dios, ya que no íbamos detrás de un número, sino que buscábamos que las personas encontraran a Dios y vieran milagros.

Algunos días antes del evento evangelístico, los líderes de célula organizaron el transporte de sus invitados, amigos y seres queridos. Alquilaron buses y “chivas” para prestar el servicio de transporte. Los líderes también empacaron almuerzo y refrigerios para ellos y para sus invitados, como  preparación para el largo día que les esperaba.

Unas horas antes del evento, hubo un sismo de magnitud 5 en la Gran Manila, pero esto no fue un obstáculo para la reunión evangelística, ya que las personas ni siquiera lo sintieron. Creemos que fue la presencia y el poder de Dios lo que protegió a cada persona, y en lugar de que surgiera miedo por la calamidad, las personas experimentaron milagros y avivamiento.


Todos recibieron la visión de la transformación de la nación, de tener una Filipinas diferente. Más de 7.000 iglesias trabajaron juntas para alcanzar el sueño y gracias a la obra del Espíritu Santo en los corazones y vidas de los líderes que participaron, no solo alcanzamos la meta, sino que dimos gloria a Dios al alcanzar un nuevo nivel en el ministerio. La mayoría de las personas que recibieron un milagro perseveraron y hasta el día de hoy permanecen en la iglesia; ahora están conectadas a las células y están siendo discipuladas por los líderes de la iglesia, con el propósito de transformar nuestra nación. ¡Esta preservación de la cosecha es una gran manifestación del poder de Dios!

El obispo Oriel (mi padre), junto con los 12 nacionales, continúan trabajando fuertemente en el ministerio, anhelando ver una Filipinas diferente. Perseveran en la Visión, sabiendo que sin importar el buen número de creyentes que tengan en sus iglesias, hay muchos más filipinos que necesitan a Jesús en sus vidas.

Quienes asistieron a la primera Pesca Milagrosa de Células G12, regresaron a sus familias y comunidades, preparados para expandir la luz de Jesús y para ser luz. Sabemos que de ahora en adelante veremos una nación mejor y llena de Dios.

Grace Ballano

Pastora de jóvenes en Filipinas

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