TIEMPO DE CRECER

TIEMPO DE CRECER

 

Uno de los grandes desafíos que en ocasiones enfrentamos como líderes, es poder realizar un trabajo efectivo en las células, ya que muchas veces inician bien, pero con el paso del tiempo acaban por ser infructuosas, pierden el enfoque y la pasión por ser influencia.

Como líder de célula, quizá has experimentado esto; discípulos inactivos, células que fueron cerradas o la sensación de frustración por no haber iniciado una. Es así que por temor al fracaso o a enfrentar un nuevo reto, has pausado tu  desarrollo en el ministerio, dejando de alcanzar la multiplicación que Dios anhela ver en tu vida.

Esto mismo lo vivió el padre de la fe: Abraham. Aunque él tenía la palabra para ser una gran nación y un llamado específico de parte de Dios, no conseguía ver la promesa cumplida en su vida; era infructuoso, no tenía ni un hijo y además su esposa era estéril. Pero, aprendamos un poco de lo que este hombre hizo para convertirse en ese padre de multitudes que Dios había determinado que fuera.

 

 

  • VUELVE A VISUALIZAR

 

Abraham aprendió a visualizar, a ver más allá de lo que sus ojos físicos le permitían ver. Él miraba las estrellas y podía ver que se convertían en multitudes de personas. Tal vez tienes un panorama no tan bueno de tu ministerio; luchas por alcanzar la multiplicación pero ves a tus discípulos con poco compromiso. Aunque eso sea lo que te muestren tus ojos, no es la realidad espiritual, pues dentro de tí están las promesas y las multitudes.

¡Debes volver a soñar! Abre tus ojos espirituales y visualiza tu célula llena de vida, alcanzando a muchas familias, causando impacto. ¡Comienza a mirar a todos los asistentes como discípulos fieles y fructíferos!

 

 

  • ESTABLECE UN PUNTO DE INICIO

 

Para poder llegar a algún lugar, es muy importante saber dónde estamos y con qué contamos. Haz una evaluación sincera de los recursos que te acompañan y el potencial que tienes.  Evalúa cuántas personas tienes en la célula, cuántos de ellos tienen en su corazón la marca de la fidelidad, cuántos necesitan un tiempo de ministración, cuántos están listos para ser líderes. Esta evaluación es muy importante para poder hacer una proyección de lo que se puede alcanzar y para trazar un camino claro.

 

 

  • TRAZA UN CAMINO  

 

Una vez conozcas el estado de tus discípulos, debes tomar un tiempo para crear la estrategia que aplicarás con cada uno de ellos, con el propósito de llevarlos a un  nuevo nivel.

  • Realiza cronogramas de trabajo. Si asignas un tiempo cada semana para visitar, llamar, compartir, orar; con seguridad verás resultados muy positivos.
  • Prepara una reunión donde puedas convocar incluso a quienes habían dejado de asistir a la iglesia, pero en esta oportunidad, hazlo diferente. Sé creativo, decora el lugar, piensa en una actividad que conecte con el mensaje, pero sobre todo, prepara el ambiente de tu célula a través de un tiempo de intercesión, de tal manera que el Espíritu Santo desate vida, ministre los corazones y encienda nuevamente en ellos la pasión de seguir a Jesús.
  • Haz un trabajo de seguimiento a cada persona, esto te permitirá evaluar cómo va su crecimiento espiritual en este nuevo comienzo.  

 

Poner en práctica estos principios te ayudará a levantar tu equipo, elevar su potencial y obtener las más grandes conquistas.

¡Porque es tiempo de crecer!

 

Johanna Castellanos

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