SIENDO CRISTIANOS, ¿NECESITAMOS LIBERACIÓN?

cesarblogg12

Algo que sucede en la vida de algunos cristianos, es que al llegar al camino del Señor y al acercarse a Él, lo hacen con una debilidad en sus vidas, la cual mantienen subyugada; mientras su vida espiritual está fortalecida, ellos mantienen el control del asunto, pero cuando se descuidan espiritualmente, esta debilidad se hace fuerte y los puede llevar a la destrucción. Cuando hay un enemigo subyugado y no erradicado, hay una fuerza que oprime a la persona, y aunque tenga un profundo deseo de liberarse, ésta es más fuerte y lo domina; la persona realmente no quiere ser dominada por este poder demoníaco, y se siente esclava, porque no puede huir de esa situación. ¿Le ha sucedido? O ¿conoce de alguien que haya experimentado esto y ha resultado fuera del propósito divino?

Esto nos enseña que al entrar a la vida cristiana, debemos erradicar todo lo que está fuera de orden en nuestra vida, no haciendo alianza con ningún área de nuestra vida que esté fuera de control.

El libro de Jueces nos habla acerca de la diferencia que existe entre el enemigo subyugado y el enemigo erradicado. Dios le había hablado la orden al pueblo de Israel de no hacer ninguna alianza con las naciones establecidas en Canaán, la tierra prometida; les había dicho que las debían exterminar para poder establecerse. El éxito dependía de la obediencia de cada tribu al mandamiento divino.

“Pero cuando Israel se sintió fuerte hizo al cananeo tributario, mas no lo arrojó” (Jueces 1:28). Esto nos hace entender con claridad que algunas de las doce tribus de Israel fueron obedientes y lo hicieron, mientras que otras no obedecieron e hicieron que esas naciones les pagaran tributo.

Siempre que el Señor nos envía a conquistar, nos envía también a erradicar a todos los enemigo y nunca hacer alianza con ellos. Aunque hayamos aceptado a Jesús como nuestro Salvador, aún hay otro ser que puede ser muy peligroso en nuestro desarrollo espiritual, y es conocido como el viejo hombre; éste se encarga de abrirle la puerta del corazón a los espíritus impuros que pueden llevarlo a tener una vida de opresión. Este viejo hombre está viciado y es adicto a los deseos engañosos.

Para esto es importante renovarnos en el espíritu de nuestra mente, como lo enseñaba el apóstol Pablo en su carta a los Efesios, y lo logramos cuando obtenemos una liberación en nuestro espíritu de esta manera:

Es importante examinar nuestras vidas a través de la obra redentora en la Cruz del Calvario, entendiendo que la Cruz de Jesús quedó en un presente continuo, pues esa fue la ofrenda que Dios dio una vez y para siempre (Hebreos 10:12).

Debemos ajustar nuestros pensamientos, emociones y deseos a lo que Dios nos enseña a través de Su Palabra. Debemos tomar uno de los clavos y crucificar esa parte del “yo pienso”, luego tomar otro clavo y crucificar el “yo siento” y finalmente, debemos tomar el tercer clavo y crucificar de nuestra voluntad, el “yo quiero”.

Para vivir en completa libertad, necesitamos al Espíritu Santo, el cual solo puede actuar cuando se manifiesta en nosotros un genuino arrepentimiento que nos lleva a una rendición total a Él.

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