RECIBE TU MILAGRO

Los milagros no tienen lógica, ni explicaciones científicas, rompen todos los pronósticos y no se sujetan a las leyes naturales. Por eso los milagros sólo pueden provenir del mismo Dios, para alcanzarlos hay que creer y orar sin desmayar, insistir hasta lograr que ese sueño se convierta en realidad. “Jesús se fue con él, y lo seguía una gran multitud, la cual lo apretujaba.

Había entre la gente una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho a manos de varios médicos, y se había gastado todo lo que tenía sin que le hubiera servido de nada, pues en vez de mejorar, iba de mal en peor. Cuando oyó hablar de Jesús, se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto. Pensaba: «Si logro tocar siquiera su ropa, quedaré sana.» Al instante cesó su hemorragia, y se dio cuenta de que su cuerpo había quedado libre de esa aflicción.

Al momento también Jesús se dio cuenta de que de él había salido poder, así que se volvió hacia la gente y preguntó: ¿Quién me ha tocado la ropa? Ves que te apretuja la gente —le contestaron sus discípulos—, y aun así preguntas: “¿Quién me ha tocado?”

La sociedad siempre nos ha enseñado que sólo podemos apreciar aquellas cosas que son tangibles, eso hace que nuestra fe se sujete a los límites humanos. Pero existe una herramienta clave para poder definir con claridad lo que soñamos tener, se llama visualización.

La visualización nos lleva a dibujar en nuestra mente una imagen clara, detallada y concisa de lo que esperamos recibir.

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