PRINCIPIOS PARA UNA IGLESIA DE EXCELENCIA

cesarauthor

Sabemos que ser pastor o líder es un gran desafío, ya que ello implica un esfuerzo espiritual, ministerial y operativo.

Es por esto que queremos compartir con cada uno de ustedes algunos principios que se deben tener en cuenta para tener una iglesia o ministerio de excelencia. Para ello, tomaremos como base el primer capítulo del libro de Génesis, en el que se habla acerca de cómo Dios dio orden a lo que estaba desordenado y trajo vida donde no había.

1. TRAIGA LA LUZ A SU CIUDAD

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.” (Génesis 1:3)

Esta debe ser la visión cuando se abre una nueva sede. Para ser luz se debe comenzar a hacer un trabajo espiritual y un diagnóstico, ya que en cada ciudad nos enfrentamos a diferentes espíritus territoriales. En MCI nos caracterizamos por ser una iglesia de ayuno y oración, de hecho, así fue como inició la Sede en Bogotá.

Para llevar luz a un lugar específico, se deben conocer los principios de guerra espiritual, y de esta forma limpiar los aires. También se debe saber cómo aplicar la sangre de Jesús sobre cada principado que opera en el lugar. “Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo” (2 Corintios 4:6 NVI)

2. SEPARE LO VIEJO DE LO NUEVO

“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.” (Génesis 1:4)

Como pastores o líderes, es muy importante estar renovando continuamente nuestra mente. Tal vez habían hábitos o costumbres del pasado que son muy difíciles de cambiar, pero es importante tener un corazón enseñable que esté dispuesto a renovar y a cambiar.

Una de las oraciones que siempre se debe hacer es poder renovar la mente en cada área y usar estrategias nuevas para alcanzar a las personas. Esa es una de las motivaciones para que la iglesia se levante a incursionar en las artes, la política, el desarrollo empresarial y no quedarnos solamente con la tradición, sino buscar siempre traer renovación.

3. TENGA METAS CLARAS

“Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.” (Génesis 1:9)

Es muy importante comenzar cada año con un objetivo claro, tanto de crecimiento, como de estrategias. Como iglesia, queremos darles las estrategias y ayudar a que cada congregación alcance su máximo potencial. Nuestra meta es que cada sede que se abra tenga un gran impacto en esa ciudad y nación, ya que cada sede se debe caracterizar porque semana tras semana gane almas y viva en un espíritu de renovación y excelencia.

4. SER UNA IGLESIA QUE SE MULTIPLICA

“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.” (Génesis 1:11)

Desde el inicio Dios siempre ha hablado de la multiplicación, es un mandato que nos es dado como discípulos de Jesús. La razón por la cual nos hemos movido a abrir nuevas sedes es precisamente esa, la multiplicación.


ASÍ COMO HEMOS VISTO EL FRUTO EN BOGOTÁ, NUESTRO DESEO ES VERLO EN CADA SEDE NACIONAL E INTERNACIONAL. ANHELAMOS PODER SER UNA GRAN FAMILIA, EN LA QUE EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO DONDE EXISTA UNA SEDE MCI SE EXPERIMENTE EL MISMO ESPÍRITU DE MULTIPLICACIÓN.


5. SER FAMILIA SACERDOTAL

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:27-28)

Este aspecto es algo que nos ha caracterizado como iglesia: aún por encima del ministerio debe estar la familia. Una familia pastoral debe ser de ejemplo en todas las áreas, donde los hijos puedan reflejar el corazón del padre. Vemos que los hijos son una antorcha viva que garantiza la conquista de una nueva generación y que trae una renovación continua.

“Yo me suscitaré un sacerdote fiel, que obre conforme a mi corazón y mis deseos; le edificaré casa firme y andará delante de mi ungido todos los días.” 1 Samuel 2:35

Sabemos que cada uno de estos principios, al ponerlos en práctica, nos ayudarán a ver, no solamente nuestra vida y familia transformadas, sino nuestra ciudad y nuestra nación.

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