PERMITA QUE DIOS GUIE SU VIDA

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. (Génesis 1:3·5)Aunque el Espíritu tiene todo el poder divino, jamás actúa por su propia cuenta, siempre espera a la Palabra; cuando el Padre tenía elaborado el diseño, entró en acción la Palabra, porque dijo Dios: «Sea la luz, y fue la luz». Gen. 1:3. Esa palabra expresada de Dios es Jesucristo. San Juan escribió: «En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios, todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho…Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como la del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad». (Juan 1:1-3·14).

El Padre diseña, el Espíritu se mueve esperando la expresión divina para actuar, en la Palabra expresada se libera todo el poder de Dios; y por esto se produjo el milagro de la creación; donde lo feo y tenebroso fue transformado en algo bello, útil y productivo, Dios no cambia, como actuó en la creación, opera de la misma forma en cada situación que nosotros tengamos.

La Biblia nos da la facultad de creer en la obra redentora de Nuestro Señor Jesucristo; esto nos convierte en hijos de Dios y Pedro dice que somos partícipes de la misma naturaleza de Dios, o sea que si el Padre diseña usted puede hacer lo mismo, la fe lo capacita para que usted diseñe donde lo feo y tenebroso de su situación, es transformado por medio de la fe en algo hermoso, útil y productivo.

Una vez usted logre elaborar el diseño en su mente, puede presentárselo al Espíritu Santo, quien se mueve en medio del caos de sus problemas, y luego confiesa la Palabra que es la que libera todo el poder de Dios, pues nosotros mismos somos instrumentos de Dios para cambiar el destino nuestro, de nuestros seres queridos y de nuestra nación todo por medio de la confesión correcta de la Palabra de Dios. Todos nos encontramos frente a dos puertas, tal como lo enseño el Señor Jesús cuando dijo: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. (Mateo 7:13·14).

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