TRANSFORMANDO NUESTRA NACIÓN

«Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador. Jehová es nuestro Rey; Él mismo nos salvará» Isaías 33:22

Largas jornadas de intercesión en la iglesia. Esta palabra fue revelada por el Espíritu Santo a su vida en un momento crucial para el panorama político latinoamericano, debido a que en siete países de América se estarían llevando a cabo elecciones presidenciales, y a su vez, se estaba eligiendo en su mayoría el congreso de estas naciones.

Fue en este momento donde la iglesia se levantó en clamor para que en Colombia, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Brasil, Bolivia y Uruguay, fuera Dios quien estableciera gobernantes justos y congresistas con temor de Dios que defendieran los principios y valores cristianos.

En el caso de Colombia, el 2014 fue un año de conquistas: tres de los líderes más influyentes de la Misión Carismática Internacional lograron escaños en el Congreso de la República. Se consolidó una curul en la Cámara alta del Senado de la República en cabeza de Orlando Castañeda Serrano, dos curules en la Cámara de Representantes, una por Bogotá en cabeza de Esperanza Pinzón de Jiménez, y otra por el departamento de Santander con la joven Johana Chaves García. Como iglesia nos levantamos en oración por estas elecciones, así como el doctor Derek Prince lo enseña: “La Biblia revela que este mundo no es gobernado realmente por presidentes, gobernadores y dictadores. Ellos solo gobiernan en apariencia. Las personas que realmente gobiernan el mundo son los que saben cómo orar”.

Por medio de intercesión y un árduo trabajo, se obtuvo un resultado satisfactorio y se evidenció un despertar en la iglesia hacia el llamado político.

“Es cambiar la historia de la sociedad, formando hombres y mujeres temerosos de Dios que busquen establecer el Reino de Dios sobre la tierra”.

  • ¿Por qué la insistencia de participar en política por parte de los Cristianos?

La iglesia en el siglo XXI encara desafíos de grandes proporciones: se enfrenta a corrientes que buscan con mayor fuerza desvirtuar la existencia de Dios, movimientos que se levantan para mostrar la sexualidad como una “expresión del ser” y como un área del ser humano que debe ser saciada a cualquier precio; también se enfrenta a docentes que buscan adoctrinar a los estudiantes jóvenes y convertirlos a corrientes e ideologías de este mundo. Es por eso que la iglesia debe levantarse con autoridad para dirigir y gobernar las naciones de la Tierra.

En el evangelio de Mateo 28:19 se nos enseña: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones (…)”. Nuestro llamado es discipular naciones enteras, levantar familias al servicio de Dios enseñándoles principios morales y espirituales. Se trata de cambiar la historia de la sociedad, formando hombres y mujeres temerosos de Dios que busquen establecer el reino de Dios sobre la tierra.

  • ¿Cómo podemos establecer el reino de Dios en la tierra?

La manera eficaz de discipular naciones y conquistar todos los escenarios de la sociedad es haciendo un trabajo desde el gobierno, la economía, los medios de comunicación, la educación, las artes, la familia y la iglesia. Siendo conscientes de esto, hemos venido creando un impacto en estas esferas y ha sido posible solo aplicando la enseñanza que fue revelada por Dios al pastor César Castellanos para este tiempo: por medio de la Sangre del Cordero inmolado de Dios, podemos vencer artimañas del enemigo, tales como el engaño, la maldad, la traición, y la injusticia en cada una de estas áreas, para así ver naciones transformadas por el poder de Dios. Por medio del trabajo evangelístico como iglesia, vemos también cómo domingo tras domingo, miles de personas toman la decisión por Cristo y esto aporta al cambio espiritual de nuestra nación.

  • ¿Quiénes podrán hacerlo?

A parte de tener estudios profesionales en administración, gobierno, economía, artes y demás disciplinas de la educación, es necesario que se levante un ejército de cristianos instruidos en la Palabra, que vivan una vida de integridad y vean en el servicio un instrumento para redimir su nación. Sabemos que es el tiempo donde Dios cumplirá la palabra de Isaías 33:22, porque al declarar juntos que Él es nuestro Juez, estamos confesando que se levantarán jueces y magistrados que gobiernen con justicia, responsabilidad y principios.

Al proclamar que Él es nuestro Legislador, estamos decretando que Dios levanta en medio de Su pueblo personas que expedirán leyes a favor de la protección de la familia, el matrimonio entre un hombre y una mujer, la vida, los niños, y tantas otras prioridades para el buen funcionamiento de nuestra sociedad. Cuando oramos diciendo que Él es nuestro Rey, declaramos que es el mismo Dios quien direcciona a los gobernantes de las naciones para que guíen de manera correcta los designios de cada país.

No cabe la menor duda que Dios está trayendo un despertar a la iglesia y nos está adiestrando para un gran tiempo de conquista. Él está levantando un escuadrón de valientes dispuestos a ir donde otros no han ido, a soñar con lo que otros no han soñado, y a poseer la tierra que Dios nos ha prometido que nos dará, nuestra nación.

Veremos que en América, Asia, Europa, África, Australia, Oceanía y cada rincón del mundo, podremos proclamar: Dios es nuestro Juez, nuestro legislador y Rey; ¡Él nos salvará!

“La manera eficaz de discipular naciones, y conquistar todos los escenarios de la sociedad, es haciendo un trabajo desde el gobierno, la economía, los medios de comunicación, la educación, las artes, la familia y la iglesia”.

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