¿MISIONERO YO?

¿MISIONERO YO?

Esa era mi respuesta hace algunos años cuando algún amigo me preguntaba sobre el tema, seguido de un ¡jajaja!  en tono despectivo. Y en el plano natural es comprensible porque, ¿quién va a querer salir de la MCI en Colombia que todo lo tiene y todo lo brinda a nivel espiritual? La verdad nadie, y menos con el pésimo y pobre concepto que yo tenía del tema misionero. Para mí era símbolo de pobreza, sufrimiento, persecución, soledad o abandono… Ser misionero estaba muy lejos de mis planes.

“Yo puedo decir que las misiones

se parecen un poco a un romance”

Con los años, Dios nos permitió a mi esposa y a mi, viajar a diferentes lugares y conocer muchos pastores, cuyos testimonios realmente confrontaron nuestra vida. Todos ellos hablaban de un Dios fiel, proveedor y protector, y fue así como poco a poco mi concepto de las misiones comenzó a cambiar; cada uno de ellos se convirtió en una inspiración. Sus testimonios eran asombrosos y algo se empezó a despertar en nuestro corazón… era el amor por las misiones.

Dios le dijo a Abraham: “Sal de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Este texto me despertó una admiración muy grande por Abraham. Me preguntaba: ¿cómo él con su status y su posición se iría a sufrir a un lugar que no conocía? Sin embargo, allá lo bendijo Dios.

Algo que he aprendido en este corto tiempo es que algunas señales se deben cumplir:

-Amor por la nación: es un amor unido a la compasión.

-Una Palabra de Dios.

-Una certeza indescriptible de que es el tiempo de Dios.

-Lo más importante: salir con la bendición de la autoridad apostólica.

Yo puedo decir que las misiones se parecen un poco a un romance: viene una atracción especial, después una empatía con la gente, luego ya sientes una carga muy fuerte y ves que puedes ser parte de la solución; posteriormente viene un enamoramiento hasta que te casas con ella.

Las bendiciones de ser misionero

No pretendo jactarme de ser un experimentado misionero, pero en esta corta experiencia he podido ver que las bendiciones de Dios no se han hecho esperar:

-Es un amor por la nación.

-Vives en obediencia a Dios.

-Estás en Su propósito.

-Unidad familiar: este tiempo me he sentido muy unido

a mi esposa y mis hijos.

-Madurez: debemos afinar nuestros hábitos, actitudes y

luchar por ser personas que honren con su testimonio al Señor.

-Crecimiento: no solo de nosotros como pastores,

sino también de nuestros hijos en su llamado.

-Conoces a Dios en todas sus facetas:

como proveedor,

como sanador, como tu escudo

y como guía permanente.

Saúl Salamanca

Pastor MCI Ciudad de México

Start typing and press Enter to search