Manda Fuego: Convención de Jóvenes México

“Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder” 1 Corintios 4:20

¿A qué se refiere Pablo con que el Reino de Dios es poder? En la Traducción en Lenguaje Actual (TLA) este pasaje dice: “Cuando alguien pertenece al Reino de Dios, lo demuestra por lo que hace y no sólo por lo que dice”

Muchas veces me preguntan, “¿Por qué o para qué debo ir a una convención?” Primero, una convención no es un evento multitudinario de entretenimiento. La convención Manda Fuego es el clamor de una generación de jóvenes que ha determinado vivir para Jesús, que va más allá de las palabras.

Desde el momento en que la persona entiende que Dios tiene algo preparado para su vida, comprende que la convención es la oportunidad de empezar el viaje de fe hacia ese momento que Dios predestinó. Siempre he dicho que la convención empieza en el instante en el que la persona determina en su corazón que va a ir (todos los que han tenido que vender cosas, pedir permisos incómodos en sus trabajos y escuelas saben de lo que estoy hablando).

No es fácil, hay mil argumentos que dicen que es más fácil no ir, hay mil voces que hablan del gran esfuerzo y del precio que hay que pagar para poder ir y la pregunta que se viene es ¿valdrá la pena el esfuerzo? Es aquí cuando empieza la decisión ¿qué voz es más fuerte, la de tus argumentos o la de tu fe? ¿En dónde está mi mirada, en Jesús o en la circunstancia? Pedro caminó sobre las aguas mientras sus ojos estuvieron puestos en Jesús, pero cuando vio el peligro se empezó a hundir en el mar de la duda y la incertidumbre.

Segundo, la convención es la oportunidad para ponerle pausa a la cotidianidad y dejar que Dios hable a nuestro corazón. Más que un concierto o una gran predica, mi motivación para ir a una convención es simple, saber que entre miles de personas Dios me ve y habla a mi corazón. Es en esos momentos donde uno ve la grandeza de un Dios que no está limitado por el tiempo o el espacio, Él es como el mar del cual muchas personas beben al mismo tiempo y no se acaba.

En mi vida, el fuego de Dios ha venido cuando menos lo espero, en medio de una multitud me encuentro a solas con Jesús. Esos momentos son los que cambian vidas. En un instante de adoración o en una palabra sencilla, Dios transforma vidas.

Tercero, la convención es donde juntos recibimos el impulso para impactar nuestra nación. Es esta la oportunidad que Dios usa para renovar nuestro espíritu, habla a nuestro corazón y nuestra fuerza es renovada. Esto, con el fin de que podamos levantarnos como luz en medio de una generación que ha estado en oscuridad por mucho tiempo. El Espíritu Santo se mueve en medio de la unidad, fue en un pueblo que estaba en un mismo sentir y en un mismo corazón que Dios derramó de su Espíritu. Es por eso que como generación, en esta convención nos unimos para que Dios mande su fuego a nuestras vidas, y que con ese fuego podamos transformar nuestra nación.


SOLO SE ES JOVEN UNA VEZ, ESTA ES LA ETAPA EN DONDE SE TOMAN LAS DECISIONES QUE AFIRMAN EN NOSOTROS A QUIÉN LE PERTENECEMOS Y EN QUÉ NOS CONVERTIMOS.


Tenemos solo esta oportunidad para tomar decisiones locas por Jesús y ser parte del avivamiento que va a cambiar el mundo. Mi convicción es, que cada asistente a esta convención no va a salir igual a como entró.

Por. Felipe Salamanca

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