LA RESTAURACIÓN DE LA PATERNIDAD

Reconocer que mi papá era Jesús al principio fue muy difícil, a muy corta edad mi papá se fue de la casa, cuando somos niños vemos a nuestros padres como nuestros héroes y al él abandonarnos, sentí que mi héroe había muerto. En ese entonces vivíamos en tristeza y por eso era muy difícil relacionarme con Dios. Sin embrago, tiempo después por medio de la alanzada y la adoración en mi iglesia pude reconocer que Dios era mi padre.

Cuando conocí a Jesús, Él comenzó a moldear mi vida y empecé a trabajar en la obra, esto permitió que mi familia iniciara una vida cristiana también pues les compartí que Dios se había convertido en mi Padre y que sabía que se convertiría en el todo para nuestra familia fue así como a través de la paternidad del Pastor César, el Señor pudo sanar mi corazón en ese vacío que había en mi vida, ese vacío de no sentir el amor de un Papá.

En un viaje el Pastor se sienta a mi lado y me da dos palabras: Te quiero pedir perdón hija porque nunca te defendí y porque en momentos importantes tú me necesitabas y yo no estuve para ti, gracias a esto pude perdonar a mi padre.

Tiempo después mi Papá terrenal enfermó y tuvimos que ir a visitarlo al hospital, en este espacio comprendí que Dios me había preparado para este momento, que cada etapa que había vivido en el ministerio era para enfrentar lo que venía, pues pude perdonar realmente a mi Papá y también llevarlo a conocer del Señor, después de esto Dios trajo una identidad diferente y todo en mi vida tomo un rumbo diferente.

Hoy damos gracias a Dios junto con mi esposo, por permitirnos estar en MCI y ser esos hijos legítimos que recibimos la bendición de la adopción, por esto, vivimos bajo el sello de la protección y bendición de la familia y de lo que recibimos damos, para que nuestro hogar sea ejemplo en muchas familias.

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