Tuvimos hace unos días nuestra Convención Manda Tu Lluvia, Chile 2016, creo que ha sido una de las convenciones en donde nuestra fe ha sido más desafiada que nunca. La iglesia en Chile estuvo con una expectativa muy alta, la sensación de lo que sería recibir la lluvia de Dios fue algo que llevó a cada persona a preparar con diligencia la tierra de su corazón.

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¿Qué esperas de la Convención? Fue lo que estuvimos preguntando a diferentes pastores y a nuestro equipo de 12 y hubo una respuesta en todos ellos: Creemos que viene el fruto de todos los años de trabajo, de lo sembrado, pero no solo ministerial sino un fruto integral.

Sin duda, puedo asegurar que lo que marcó la diferencia a otros eventos, lo que tuvo gran relevancia en esta convención fue el Sello de la Intercesión.


EL SEÑOR NOS LLEVÓ A ENTENDER QUE LA LLUVIA SOLO HACE GERMINAR LO QUE ESTÁ SEMBRADO, SI NADA SE HA SEMBRADO ENTONCES DE NADA SIRVE ESA LLUVIA.


Por esto, junto con todo el liderazgo, fuimos conscientes que era tiempo de buscar el rostro de Dios sumergidos en intercesión y ayuno, era tiempo de sembrar. Fue una palabra muy rhema.

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Convocamos a la iglesia en una pre convención poderosa, tuve la oportunidad de compartir lo que significaba la lluvia según la Palabra basado en Deuteronomio 28, en donde Dios dijo que enviaría Su lluvia sobre todas las áreas. Aquella reunión, no sería una reunión más, en realidad fue una noche profética para la nación de Chile.

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Dios puso la certeza en nuestros corazones que este sería el Pentecostés, el inicio del poderoso avivamiento que hemos estado esperando por mucho tiempo; no queríamos solamente que el Señor pasara con sus manifestaciones en los días de Convención, mas nuestro anhelo más grande era que Su presencia permaneciera.

Para esto, estuvimos preparándonos durante 6 meses con una estrategia espiritual, en donde los últimas 61 noches antes de la Convención, el Señor nos guió a todo el ejército de intercesores a salir y rodear la ciudad de Santiago de Chile; a esta estrategia se unieron también regiones aledañas a la capital.

En un mismo sentir, salimos en grupos de 12 autos con 5 personas en cada uno de estos para ungir 5 puntos estratégicos de aquellas zonas. Aquí no terminó nuestro trabajo: adicional a esto, se estableció que en cada devocional familiar se pudiera interceder por la nación y los días viernes y sábados de cada semana, un reloj de oración de 24 horas rodeaba de una verdadera nube de protección y gloria la preparación de nuestra Convención.

Por supuesto vimos el fruto de esta entrega, pues pudimos experimentar el poder de Dios en la realización de Noche de Milagros: personas fueron sanadas emocionalmente y fuimos testigos de cómo una integrante de nuestra familia fue sanada de artrosis, todo esto gracias a que la unción del Espíritu Santo fue desatada por la autoridad apostólica de nuestro Pastor César Castellanos. Esa noche fue un regalo para todos nosotros, fue una recompensa.

Estamos determinados y aguardando la promesa de que viene esa lluvia temprana y tardía, orando con certeza por lo que está por suceder con la iglesia, porque Dios despertó una sed en todo el liderazgo a la conquista y estamos determinados a romper los techos que tal vez limitaban, porque ya no queremos lo mismo, queremos que se abran los cielos y pasar a otro nivel sobrenatural.

Puedes ver algunos de los mejores momentos de nuestra Convención dando clic aquí

Jenny Perez · Pastora MCI Chile

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