Todo comenzó a tener sentido al hacer un viaje con mi hermana a Carolina del Norte. Uno de los lugares que visitamos allí fue el museo de Billy Graham. En serio, ¡me sentía en el Disney cristiano! Poder ver cada lugar que este gran hombre de Dios recorrió, cuántas personas se convirtieron con su mensaje y la influencia mundial que había adquirido solo me hacían pensar una cosa: ¿¡Qué estoy haciendo con mi vida!? Al salir del museo me encontré frente a un camino que me llevó hacia un hermoso jardín.

A medida que caminaba y reflexionaba en mi vida (sí, a veces me pongo sentimental), me encontré frente al epitafio de Ruth Graham, esposa del gran evangelista. Estaba rodeado de las flores más hermosas que haya visto. Al acercarme pude ver lo que estaba escrito sobre el epitafio, decía: “Fin de construcción… Gracias por Tu paciencia.”

¡Wow! Algo cambió en mi corazón al leer esto. Pude entender de alguna manera lo que el proverbista escribió: “Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos. Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros.” – Proverbios 24:3-4

¿A qué construcción se refería Ruth? Fue como si un velo hubiese caído de mis ojos. Lo comprendí claramente, entendí lo que es nuestra vida en esta tierra: una obra que Dios mismo está construyendo y que continuamente está siendo procesada. Dios está puliendo constantemente y, como dice Su palabra: Él coloca los cimientos de cada vida con inteligencia y no solo eso, sino que también llena cada casa (o vida) con los cuartos más hermosos.


DIOS ES EL ARQUITECTO DE ARQUITECTOS Y EL CONSTRUCTOR DE CONSTRUCTORES. ÉL SÍ SABE LO QUE ES LEVANTAR UN FUNDAMENTO QUE NADA NI NADIE PUEDE DERRIBAR, CONOCE EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN Y ES EXPERTO HACIENDO OBRAS MAESTRAS DE LO VIL Y MENOSPRECIADO.


Tomó el barro en Sus manos e hizo un ser a Su imagen y semejanza, hizo una construcción gloriosa de lo más bajo de este mundo. Él toma vidas ordinarias y construye obras extraordinarias. Desde hace un tiempo Dios había colocado un deseo en mi corazón de escribir un libro, pero no quería un libro para mostrar mis logros o lo que tal vez he alcanzado en mi vida, porque la verdad es que siento que no estoy en ese punto. Pienso que no he llegado aún y que todavía hay cosas que Dios está quitando, puliendo y formando en mi vida.

Sé que no soy la única persona que siente que aún no está en la meta y que le falta mucho por recorrer. Tu vida, al igual que la mía, es una casa que está siendo construida y, como toda buena construcción, requiere planeación, esfuerzo y, sobre todo, tiempo. Mi oración con este libro “En Construcción” es que te encuentres de nuevo con tu Creador, contigo mismo y que disfrutes cada etapa de tu vida.

Dios ya tiene cada uno de tus días planeados, Él tiene los planos de tu vida y también tiene el fundamento preparado. Solo necesitas entregarte a Él y permitirle que construya cada área de tu vida.

Te invito a conocer más sobre mi libro “En Construcción” visitando www.saracastellanos.com

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