EL PRIMER MINISTERIO: LA FAMILIA

johannablog

Me encontraba luchando en mi adolescencia entre caminar en Dios o vivir experiencias en el mundo. Era una batalla entre el bien y el mal. Durante esos días, era una constante lucha poder rechazar las invitaciones que me hacían mis compañeros de estudio a sus diferentes actividades. Yo sabía que era diferente, Dios me había dado un llamado, pero tenía que librar una batalla en mi mente y tomar una decisión.

Llegó un sábado y decidí salir con mis “amigos” que en realidad no son verdaderos amigos, pues lo único que ofrecen son cosas que no edifican y que al final llevan a la destrucción. Ese día llegué muy tarde a mi casa y mis padres por supuesto no habían podido dormir. Ellos habían estado librando su batalla en la oración, con la convicción que mi vida le pertenecía a Dios y Su propósito se cumpliría en mí. (Hoy doy gracias a Dios por la vida de mis más grandes intercesores, que nunca desistieron y siempre pidieron sabiduría para guiarme en todas las etapas de mi vida).

Entré a mi casa tratando de que nadie se diera cuenta, pero me encontré con la mirada de amor de mis padres. Sentí vergüenza, no sabía qué decir. Era consciente que mis acciones no eran las correctas, por supuesto que amaba a mis padres, pero sentía que algo más allá de mi voluntad me dominaba. Esa lucha no terminaría hasta que no tomara una decisión. !Yo sabía la decisión que debía tomar!

Al día siguiente, mi papá tocó a la puerta de mi cuarto, me llevó unas galletitas y un jugo de naranja, se sentó a mi lado y tuvimos una conversación que hasta el día de hoy recuerdo claramente, sus palabras marcaron mi vida.

Hubo un silencio medio extraño. – Mi amor, tu sabes que yo le sirvo al Señor y para mi es fundamental que mi casa esté en orden. Mi familia es lo más importante, así que decidí que voy a renunciar a mi pastorado y me voy a dedicar a ustedes. ¡Papá, no tienes que hacer eso! ¡Sé que amas lo que haces, yo voy a cambiar! No mi amor. Hoy iremos a la iglesia y tu me vas ayudar a explicarle a las personas lo que está pasando. Hija, dime algo ¿Qué te hubiera gustado que yo fuera?

En ese momento, me sentí confrontada. Esa fue la pregunta que llegó a mi corazón, entendí que no hay nada más hermoso que servirle al Señor. En el transcurso de mi vida he podido ver milagros que médicos no pueden hacer, solo Dios. He podido ver vidas volver a construir sueños, anhelos perdidos que ningún arquitecto podría hacer, solo Dios.

He podido ver vidas ser sanas en su estima, dejar ansiedades y adicciones, Él es el mejor psicólogo. He visto cómo las personas encuentran el sentido a su vida y empiezan a ser guiados por el Espíritu Santo. He visto personas que llegan en bancarrota, sus matrimonios a punto de terminar, pero Él es nuestro mejor abogado.


ESE DÍA, DIOS LE DIO ESA SABIDURÍA A MI PADRE PARA HACERME VER QUE LA PROFESIÓN MÁS HERMOSA ES EL MINISTERIO


Hoy soy una mujer tan agradecida con Dios, por permitirme conocerlo desde mi niñez, cada palabra y cada versículo que fui aprendiendo, fue quedando atesorado en mi corazón. Ahora que soy madre, ese es mi gran desafío, levantar a mis hijas en el temor a Dios.

· PADRES: Sean intercesores por sus hijos, las victorias se obtienen en nuestras rodillas. Que Dios les de sabiduría en cada palabra que salga de sus labios.

· QUERIDOS HIJOS: Comerás del fruto de tus acciones y decisiones. Por esto, cuida de cada paso que tomas en tu vida. Un momento puede cambiar tu destino.

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