EL LUGAR CORRECTO PARA MI

Cuando tenía cuatro años, fui junto a mi mamá y me hermana, a realizar la acostumbrada visita semanal a mi papá; cuando entramos en su casa, lo encontramos con otra mujer. En ese momento pude presenciar como mi padre prefirió quedarse con esa mujer que con nosotros. A esa corta edad pude experimentar el abandono, la traición y el rechazo, con lo que batallé sin saberlo por un largo tiempo. A medida que crecía, el rencor y el odio se apoderaron de mi corazón; tenía aproximadamente 10 años cuando empecé a tener fuertes pensamientos de suicidio. Cuando me topaba en la calle con algún familiar de mi padre los insultaba, los maldecía con todo mi corazón. A los 13 años experimenté por primera el alcohol, y le di un importante lugar en mi vida porque creía que me haría “olvidar” mis problemas, mientras más lo ingiriera. A los 14 años empecé a robar a otros compañeros de la escuela, y a los 17 intenté hacer un atraco más riesgoso, del cual salí vivo y libre sólo gracias a Dios, cuatro hombres evitaron el asalto y me propinaron una golpiza que hicieron que nunca más intentará hacer algo parecido. Por la misericordia de Dios, a esa edad entré a estudiar a la universidad. Fui el primero en toda la historia de mi familia que lo hacía.  Sin embargo, seguí tomando mucho alcohol y a los 19 años ya vivía alcoholizado. Una persona de la universidad me predicó y me invitó a una iglesia que hacía la Visión G12, Centro Cristiano de Caracas, con el pastor Hernando Brochero.  El líder que me ganó (Tony Olivero) hizo exactamente lo que dice la Visión que se debe hacer con un nuevo creyente. Me llamó justo en el momento donde estaba dudando si hacía lo correcto al asistir a la iglesia, luego me visitó y me dio consejos que marcaron mi vida. Poco tiempo después asistí a mi encuentro, donde salí totalmente transformado, fui libre, conocí el poder de Dios, pude perdonar a mi papá y recibí la revelación de Dios como Padre. 


Fui formado como líder dentro de la Visión, daba clases de Universidad de la Vida, ministraba en los encuentros y tenía mi célula. En el año 2009 me hice amigo de la que actualmente es mi esposa y en el 2011 Dios me dio la bendición de casarme con la mujer más hermosa del mundo, Laura. Debido a las situaciones de mi país, Venezuela, vimos la necesidad de venirnos a vivir a Estados Unidos. A consecuencia de que nos habían sembrado mucha fidelidad a la Visión G12, a la primera iglesia que fuimos fue a G12 Church en Miami y comenzamos a asistir a la célula con los mejores pastores: Julián Gamba y Lorena Castellanos. El emigrar no es para nada fácil, no teníamos a ningún familiar en este país pero los pastores Cesar y Claudia Castellanos junto con su familia nos hicieron sentir uno más de ellos, el primer año pasamos Thanksgiving y Navidad con ellos, haciéndonos sentir como en casa. Recuerdo que, en Navidad, la pastora Sara sin conocerme, compró un regalo justo para mi, se encargó de preguntar mis gustos y mi talla, lo que me regaló me gustó mucho, pero lo que más me impactó fue el gesto. Vinimos a recibir las enseñanzas de la Visión G12 de primera mano. 

El primer milagro que recibí estando en G12 Church fue una profecía de la pastora Claudia. En enero del 2014 tenía programada la entrevista en inmigración para obtener mi residencia, ya que mi esposa nació en Estados Unidos. A pesar de que el proceso parecía fácil, habían ciertos requisitos que no cumplíamos y había la probabilidad de que rechazaran la petición. Dos días antes de la entrevista, la pastora Claudia nos preguntó si íbamos a asistir a la convención anual en Bogotá. Mi esposa le respondió: “Joel no puede salir del país, justo tiene la entrevista en dos días”. La pastora dijo: “le aprobarán la residencia e irán a la convención”. Realmente sonaba bastante difícil, sin embargo, nuestra respuesta fue: “Amen”. Al llegar el día de la entrevista, había olvidado lo que la pastora dijo. El oficial me hizo varias preguntas y al final me dijo que revisarían mi caso y de ser aprobado me enviaran la residencia en 3 semanas. Le insistí varias veces que la necesitaba antes porque tenía una oferta de trabajo., pero fue tanta mi insistencia que el oficial se volvió a sentar, volvió a prender el computador, sacó un sello y lo estampo en mi pasaporte. Volvió su mirada hacia mi y me dijo: “Tu residencia ha sido aprobada, desde hoy puedes entrar y salir del país!”. Inmediatamente me acordé de las palabras de la pastora. Al día siguiente estaba viajando a Colombia para asistir a la convención tal como la pastora había profetizado. Fue un milagro impresionante. 

Ese mismo año nos enteramos de que seriamos padres de nuestro primer bebé, sin embargo, a los dos meses mi esposa tuvo un aborto espontáneo. y esto se repitió dos veces más; fueron golpes muy duros para nuestros corazones, para nuestro matrimonio y para nuestra fe. Le damos gracias a Dios por el pastor César que siempre estuvo apoyándonos, dándonos palabras de aliento, y ministrándonos. Luego de la tercera perdida, el pastor César nos dijo que debíamos pedir una palabra antes de intentarlo nuevamente. Dios nos dio Isaías 65:17-24, donde nos prometió entre otras cosas, que conquistaríamos casa, y que no tendríamos hijos que morirían a los pocos días, ni que nacieran bajo maldición. En enero del 2016 pudimos cerrar la compra de nuestra casa gracias a todo lo que había hecho Dios. 

Un viernes durante una velada en la iglesia, el pastor César llegó inesperadamente porque había perdido el vuelo. Pocos minutos después nos daríamos cuenta que Dios lo permitió con un propósito especial. Ese día ministró acerca de las maldiciones generacionales y explicó paso a paso lo que la sangre que derramó Jesús de su frente en el huerto del Getsemaní hacía para revertir esas maldiciones. Ese día vino a mi memoria un aborto que había tenido mi madre, apliqué la sangre de Jesús, quebranté esa maldición y en ese instante mi esposa sintió que algo negro salía de ella. Al poco tiempo mi esposa quedó embarazada de nuestro hermoso hijo Isaac. Quien además nació el mismo día que el hijo de la pastora Sara, (Isaac), los dos nacieron en el mismo hospital, y la misma enfermera los atendió, solo que con un par de horas de diferencia. Ahora estamos felices por la llegada de nuestro segundo bebé, una hermosa princesa. 

Aún no teníamos familia aquí y Dios se encargó de que todo eso pasara, una vez más la familia Castellanos estuvo con nosotros ese día tan especial. Algo sorprendente es que nuestro hijo Isaac nació un 17 de enero, la misma fecha en que mi esposa había tenido el segundo aborto espontaneo. 

El estar en G12 Church significa para nosotros, estar en el lugar correcto. Donde recibimos la cobertura correcta y el alimento correcto para obtener la fe necesaria para hacer la obra de Dios. Los pastores Julián y Lorena han sido para nosotros un ejemplo de fe y perseverancia, en ellos tenemos el ejemplo correcto de lo que es ser un líder integral. Hemos visto el respaldo de Dios en todo lo que hemos hecho. Amamos nuestra iglesia y estamos súper contentos de pertenecer a la mejor congregación del mundo. Vemos que la multiplicación está llegando y Dios está trayendo personas hermosas que vienen dispuestas a trabajar en la obra. Gloria a Dios por la Visión G12. 

 

Joel Justiniani, G12 Church

 

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