EL IMPACTO DE LA UNIVERSIDAD DE LA VIDA

“Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre;

a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió”

Juan 17:12

El ministerio que el Padre le había encargado a Su hijo Jesús era el cuidado de cada nuevo creyente, a través del proceso de evangelización, hasta que se convirtiera en un verdadero discípulo. De esta manera, le dejó a la iglesia un claro ejemplo de cómo podemos impactar y levantar una nueva generación: debemos esforzarnos en llevar el mensaje de salvación y esperanza, predicando el evangelio, con el único propósito que cada uno de ellos pueda tener una experiencia personal con Jesús, que la Palabra penetre en cada corazón, dé un fruto abundante en su carácter y forme en ellos los fundamentos sólidos para una vida cristiana victoriosa.

Los evangelios nos relatan historias sobrenaturales de cómo Jesús logró llegar a miles de personas y marcar sus vidas para siempre, todo esto fruto de Su corazón compasivo y dado a la gente. El único interés que Él tenía en acercarse a la multitud era llevar salvación y restauración a ellos, cuidar de cada una de sus necesidades, logrando así que ninguno de ellos retrocediera en la fe, ya que Jesús entendía el valor de cada alma y la importancia de que ninguno se perdiera. Estos principios que hacían parte del carácter de Jesús y que pusieron en evidencia Su poderoso llamado, son los mismos que nos han inspirado y motivado para alcanzar esta generación de una  manera diferente, pero igualmente impactante.

Es por esta razón que nace la Universidad de la Vida, una estrategia dada por el Espíritu Santo a la iglesia, para afirmar los pasos del nuevo creyente, y hacer que ellos puedan nacer a una vida llena de visión y propósito.

¿EN QUÉ CONSISTE?

Este programa está especialmente pensado en aquellas personas que tienen la necesidad de acercarse a Dios, pero que tal vez no han sabido cómo hacerlo, o se les ha dificultado; es un curso sencillo de nueve semanas de estudio y contacto con la Palabra, donde se les enseña de una manera práctica y creativa, los fundamentos de una vida nueva en Cristo y donde cada uno de ellos podrá afirmar su decisión por Dios y comenzar a dar sus primeros pasos hacia el propósito divino para sus vidas.

Este proceso une tres etapas: lo que era el Pre Encuentro –que abarca las cuatro primeras semanas– es la inducción para el Encuentro. Acá el estudiante prepara su corazón en cada lección para recibir el toque de Jesús y también aprende los fundamentos de la vida cristiana. En la quinta semana se realiza el Encuentro, una experiencia maravillosa de tres días, en la cual cada persona puede experimentar el nuevo nacimiento, recibir perdón, restauración, sanidad, libertad y la gracia de Dios al comprender el poder que hay en la sangre de Jesús y la obra de la Cruz.

Como cierre del ciclo, las últimas cuatro semanas de Post Encuentro, están diseñadas para que las personas no desistan ni se debiliten en su fe después del Encuentro, y afirmen su vida en la roca que es Jesús, dando ese paso tan importante que es el bautismo y conectándose con una célula, donde bajo la supervisión y apoyo de su líder, podrá avanzar en su llamado.        

Como material de apoyo en este proceso de formación espiritual, se ha diseñado para cada asistente la Guía del Estudiante, un libro que se les entrega desde el comienzo del programa, y que contiene una serie de lecciones con 63 guías devocionales y actividades para desarrollar diariamente durante las nueve semanas, para que siempre puedan estar en contacto permanente con la Palabra y así formen el hábito de lectura diaria.

EL EQUIPO DE TRABAJO

Son muchas las personas que participan en todo este impacto, las cuales son parte fundamental para que todo se realice con éxito: contamos con un guía espiritual, que en el caso de Bogotá, siempre es un pastor del equipo principal de doce de los pastores César y Claudia Castellanos, quien está a cargo de toda la coordinación espiritual y logística del Encuentro.

También están los coordinadores generales por pastor, encargados de toda la preparación espiritual  tanto de los guías como de los asistentes; contamos con un valioso equipo de guías, cuya  responsabilidad es el cuidado espiritual personalizado de cada nuevo creyente durante las nueve semanas, apoyándolos durante todo el proceso, hasta culminar y comenzar una nueva etapa de formación en cuanto al liderazgo en Capacitación Destino; ellos brindan un apoyo durante todo el tiempo de ministración en el Encuentro y hacen el acompañamiento hasta el momento de los bautismos. Además, se cuenta con todo un equipo de producción y montaje, seguridad, logística, alimentación, coordinador de inscripciones, músicos que dirigen los tiempos de adoración y alabanza, pero también, contamos con un tremendo equipo de apoyo de intercesores durante todas las charlas.

EL IMPACTO

Hemos visto una gran diferencia en MCI Bogotá en cuanto a la efectividad del trabajo ministerial con la implementación de este impactante programa de formación: en el año 2015, como fruto de cinco encuentros realizados durante ese año, logramos involucrar un total de 11.466 personas entre hombres y mujeres. Damos gracias a Dios porque en el año 2016 vimos un fruto sobrenatural en nuestra iglesia, alcanzando un mayor número de personas a través de los Encuentros; a diferencia del año anterior, se realizaron solamente tres ciclos de la Universidad de la Vida durante el año, donde se lograron llevar a Encuentro a 5.264 hombres y 8.812 mujeres, para un total de 14.076 personas, teniendo en cuenta que en el último ciclo prácticamente la mayor parte de  sus asistentes fueron jóvenes.

Sabemos que Dios nos está llamando a levantar una nueva generación no sólo de creyentes, sino de verdaderos discípulos que estén dispuestos a cumplir con el propósito de Dios para sus vidas, pero solo hay una manera: que se levante una generación de líderes y pastores que estén dispuestos a cuidar de cada persona que el Señor les haya confiado y que, así como el mismo Señor Jesús dijo, nosotros podamos decir con seguridad: “A los que pongas bajo mi cuidado, yo los guardaré y ninguno se perderá”.

Ruth Jimena Castañeda · Pastora MCI

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