EL ADN DE UN SOÑADOR

cesarblogg12

Cada persona que nace en este mundo lo hace con un propósito preestablecido por Dios; para lograrlo, es fundamental atreverse a dar un paso de fe que lo lanzará a descubrir cuál es su misión, para así poderla llevar a cabo.

“Dios al revelar Su voluntad lo hace por medio de ideas, sueños y visiones”

Dios creó al ser humano con la capacidad de soñar, porque Él anhelaba extender Su carácter a través del hombre. Su deseo es que cada persona desarrolle al máximo su potencial espiritual, y la mejor manera de lograrlo es recibiendo los sueños de Dios en el corazón, esforzándose hasta verlos hechos una realidad en su vida.

Soñar es tener la capacidad de verse en un futuro completamente diferente a la realidad presente, y esto sólo lo podemos alcanzar por medio de la fe. El apóstol Pablo dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17), es decir, que cuando una persona entra en contacto con la Palabra, inmediatamente la fe viene a su vida. Cuando una persona logra entender los sueños de Dios y los recibe a través de la fe, esto lo ubica en un nivel espiritual superior al de cualquier otro ser humano.


LOS SUEÑOS DE DIOS, POR LO GENERAL, VIENEN EN MOMENTOS EN QUE LAS CIRCUNSTANCIAS PARECEN ADVERSAS


Cuando Abraham aún no podía tener hijos, Él le dijo: “Cuenta las estrellas del cielo, si puedes hacerlo, porque así será tu descendencia, tan numerosa que no se podrá contar”. Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia y Él cumplió lo que había prometido.

El sueño de Dios es lo que nos da fuerzas para convertirnos en triunfadores; cada palabra que sale de Su boca es como una semilla de vida, y todo aquel que la reciba y la crea en su corazón, dará fruto abundante.

Por eso, los hombres de fe que tienen un sueño y una visión clara, nunca retroceden en medio de las circunstancias que estén atravesando, porque tienen una fuerza interna que los hace valientes: siempre están avanzando y conquistando, sin miedo a las presiones o amenazas dispuestos a hacer la voluntad de Dios por encima de todas las cosas.

Él siempre tiene una mejor idea que la nuestra, y cuando alcanzamos a comprender lo que piensa acerca de nosotros, es mucho más fácil ubicarnos dentro del propósito divino. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11).

Quizás las circunstancias adversas que ha vivido, hicieron que sus sueños se marchitaran y quedaran en el olvido, pero Dios anhela que hoy usted recupere la capacidad de soñar con la cual fue creados, que ingrese a una dimensión sobrenatural donde no existe lo imposible, donde su mente, su corazón y su espíritu se conviertan en el motor para hacer cada sueño realidad.

Mi oración es que el Espíritu Santo sea quien engendre Sus sueños en su interior y que usted pueda adoptar el ADN de un soñador.

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