DONDE TODO COMENZÓ

Existen tradiciones ancestrales -algunas irrisorias- para la preparación del comienzo de un nuevo año: comer 12 uvas a la medianoche, dejar las ventanas y las puertas abiertas a las 00:00, besar al ser que más amas al momento en que suenen las campanas anunciando el nuevo año, saltar desde una silla cuando el reloj marque las 12, y aún, una un poco más interesante: dar la vuelta a la manzana, corriendo, llevando una maleta, ¡augurando que ese año acumularás millas como ningún otro! Y aunque parezcan tradiciones de abuelos, han logrado cruzar generaciones, teniendo origen en Alemania, Inglaterra, medio oriente, asia oriental, entre otros. Muchos en el mundo se preparan así, poniendo su fe en lo que puedan hacer para moldear el nuevo año a sus sueños y deseos. 

 

Sin embargo, para los que creemos en la Verdad de Jesús, sabemos que nuestro destino no radica en agüeros ni esquemas ancestrales tradiciones que “atraigan suerte”, más nuestra esperanza está firmemente anclada en Aquel que sustenta nuestro futuro y nos alimenta de fe para ver las cosas que no son como si fueran, atrayendo las más ricas bendiciones del Cielo acá, en la tierra. 

 

Pero, si un cristiano no sale corriendo con una maleta alrededor de la manzana de la casa ni con los bolsillos llenos de lentejas o comiendo 12 uvas (aunque queramos excusarnos, diciendo que hacemos referencia al “gobierno de los 12”), entonces ¿cómo se prepara un creyente para recibir lo mejor de Dios en el nuevo año? 

 

En contexto, el pueblo de Israel tiene alrededor de 9 fiestas importantes, en donde como pueblo, se unen como uno a honrar a Dios, a buscar Su rostro y a celebrar que son la nación escogida y amada por el Señor. Cada fiesta trae renuevo, propósito y refrigerio, afirma en los corazones de los participantes el sentirse amados por Dios y que Sus caminos son más altos y mejores para ellos. 

 

De igual manera, como Iglesia mundial G12, entendemos que cada convención en el mes de Enero trae la Visión clara sobre el deseo de Dios y Su plan de acción para ese año, y particularmente este, la convención Visión 2020 trae consigo el inicio de un nuevo decenio que marcará el amanecer de un avivamiento con el que hemos soñado por años. Pero para eso, el entrenamiento y la formación resultan preponderantes. Solo la firmeza de nuestro carácter podrá sostener el peso de un ministerio que ha sido levantado en el mover del avivamiento venidero. 

 

Como Generación 12, como Iglesia Misión Carismática Internacional, llevamos varios meses preparándonos espiritual y estructuralmente para realizar la convención más magna que hayamos experimentado en 35 años de historia como iglesia. Más aún, cuando nuestra conferencia tomará lugar en un lugar icónico -en donde todo comenzó: El Movistar Arena (antiguo Coliseo Cubierto). 

 

Estamos preparando todo el ambiente para que nuestro invitado especial, el Espíritu Santo, pueda venir y soplar la llama del avivamiento en cada corazón. Hemos orado por años por un despertar espiritual como el que vivió la Iglesia primitiva en el Siglo I, y estamos a las puertas de volverlo a experimentar. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, pero para eso, necesitamos prepararnos, recibir la llave que abre las compuertas de los Cielos, recibir la pasión y la convicción de lo que el Señor tiene preparado. Debemos unirnos en esta fiesta anual para escuchar Su voz. 

 

Apreciado convencionista: Bienvenido a Visión 2020. Estamos trabajando arduamente para orquestar el ambiente perfecto de excelencia con el que el Señor ama moverse. Ven, siéntete retado a vivir en plenitud tu llamado y propósito. Trabajamos para ti, para el Señor. Inicia el año -y el decenio- de la mejor manera, avivando tu espíritu y ardiendo en pasión inconmensurable por Él. 

 

 

 

Andrés Cufino, MCI Bogota 

Publishing Manager de Generación 12

Coordinador de Traducción y Guías Bilingües para Convención Visión 2020

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