DIOS INCOMPARABLE

johanbl

Me gusta mucho imaginar al profeta Isaías escribiendo el capítulo 40 de su libro. Pienso en la alegría tan profunda, pero también el sentimiento sincero de agradecimiento al ver el amor y la compasión de Dios, y a la vez pienso que al entender que el inmenso poder de Dios no puede ser descrito con muchas palabras, decide expresar su admiración y asombro en una sola frase “El incomparable Dios de Israel”.

La iglesia ha entrado en un nuevo nivel de adoración que nace solamente de la necesidad de tener más de Él y menos de nosotros, al comprender que dependemos solamente de su misericordia. La música es el instrumento perfecto que hace que los sentimientos y convicciones más fuertes en una persona se conviertan en melodía, haciendo de cada canción una oración y un clamor. Cada vez que tenemos la oportunidad de ministrar esta canción como banda, siento como todos los corazones se unen y nos hacemos uno solo con el coro celestial que canta día y noche que Él es santo y que no hay nadie como nuestro Dios.


QUISIMOS PLASMAR EN ESTA CANCIÓN LA ORACIÓN MÁS SINCERA, LA QUE SOLAMENTE BUSCA TOCAR EL CORAZÓN DE DIOS. CUANDO SUPIMOS QUE ESTA CANCIÓN SE ESTABA TRADUCIENDO A MUCHOS IDIOMAS, PENSAMOS QUE TODO EL MUNDO TENÍA QUE ESCUCHAR QUE LA ADORACIÓN SOLO TIENE UN LENGUAJE, GRATITUD.


A través de la visión hemos tenido la bendición de conocer muchos amigos alrededor del mundo, así que durante nuestra Convención anual G12 el pasado mes de enero, decidimos unirnos cada uno con su idioma: español, ingles, coreano, alemán, sueco, portugués, ruso, todos estábamos allí en el mismo sentir de reconocer a nuestro poderoso Dios. Aleluya, quiere decir, “de Dios viene mi salvación”, es decir, que sólo en Él está la esperanza de las naciones, y ésta fue la oración que nos unió en adoración mientras cantábamos, rompiendo cualquier barrera cultural.

Si me preguntan, ¿qué sentí esa tarde? ¡No tengo palabras que puedan describir esa experiencia! Solamente puedo decirles que fue un momento único e inolvidable, sobraban las palabras. Nuestros corazones estaban llenos de admiración, en ese momento estábamos declarando que Su amor y poder no tienen fronteras, no tienen preferencias, no tienen una nacionalidad, maravillosamente son y no dejarán de ser.

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