DILIGENCIA EN EL CUIDADO

DILIGENCIA EN EL CUIDADO.

 

Texto principal: Proverbios 27:23

 

Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas,

Y mira con cuidado por tus rebaños;

 

La consolidación debe convertirse en un estilo de vida para la iglesia que está dentro de la visión, aquella que tiene un deseo por crecer y formar generaciones de verdaderos discípulos. Este paso es fundamental en el liderazgo y es el corazón del pastorado, pues aquí es donde se ve el cuidado por las almas, la diligencia e interés por ellas de que permanezcan.

 

La palabra en Proverbios mencionada, nos enseña a ser diligentes en conocer el estado de las ovejas. Puedes querer un rebaño grande, una iglesia fuerte y sana o una iglesia de multitudes, pero antes de que eso ocurra debe existir una preocupación por las ovejas recién nacidas, aquellas que acaban de empezar la carrera y que requieren de un cuidado especial.

 

Por eso lo primero que debes aprender es la diligencia, cuyo significado es <<alguien pronto, presto o ligero en el accionar, la prontitud, la prisa o el cuidado en la ejecución de algo>>, es necesario establecer este trabajo para empezar a ver cambios. Lo segundo, conocer bien el estado de las personas, cuidar el rebaño de manera profunda y no superficial. Un flagelo que se ve en las reuniones semana tras semana se encuentra en las personas que reciben a Jesús por primera vez pero no siguen adelante en su caminar con Dios. Cuando no hay ese cuidado atento de la iglesia hacia las personas nuevas esto se verá reflejado en la falta de crecimiento. 

 

Además, hacer muchas cosas y perder de vista la fidelidad en este proceso llevará al estancamiento. Por este motivo, es importante evaluar lo que se está haciendo para mirar los resultados obtenidos. Jesús es un ejemplo de esto, cuidó, predicó sin cesar a los que le seguían, les enseñó y alimentó cuando tuvieron hambre. Además, sanó a los enfermos y sacó de ellos los demonios. También bendijo a los niños y en algunas ocasiones pasó días enteros en servirles hasta no tener tiempo para comer” (Mar. 613), él demostró de todas las formas posibles su preocupación genuina por las almas.

 

Todos iban tras él y aún los fariseos tuvieron que reconocer y admitir entre sí que el mundo le seguía (Jn.12:19) a pesar de la multitud de almas errantes estaban potencialmente dispuestas a seguirlo. Su única esperanza era conseguir hombres llenos de él que hicieran esto en su nombre. Por eso se concentró en aquellos que iban a ser los pioneros de este liderazgo y aunque hizo su labor por ayudar a las multitudes, decidió dedicarse a unos pocos hombres a fin de que estas pudieran ser pastoreadas.

 

La consolidación demanda de personas dedicadas con pasión por el seguimiento y cuidado, que mantengan el enfoque y conserven el fruto del trabajo. Para esto se requiere un equipo bien organizado, diligente y esforzado para crecer de una manera poderosa.

 

Si quieres ver resultados diferentes este año, después de la convención los invito a responder estas preguntas: ¿Para mi iglesia es una prioridad el cuidado de los nuevos? ¿Tengo un equipo idóneo encargado de este paso? ¿Los recién convertidos siguen asistiendo a la iglesia? Con este diagnóstico podrás hacer los cambios necesarios, comenzar de nuevo y levantar esta área para ver un milagro en el trabajo de la visión. 

 

Daniel Berrios

Pastor de MCI Bogotá

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