DETERMINATE A DAR LO MEJOR DE TI

“Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4)

Cada vez que Dios fija sus ojos sobre algo, es porque se ha agradado de ello. Abel dio lo mejor de su rebaño simbolizando que Dios, como el Creador de todo, merecía lo mejor de todas las cosas, en esta ofrenda él estaba expresando el lugar que Dios ocupaba en su corazón; invirtió tiempo en seleccionarla y la preparó con anticipación, reflejando por medio de ella que amaba a Dios con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas.

La única manera en que Abel podía manifestar su gratitud a Dios era a través de un acto sustituto y Dios se agradó por la manera tan clara en que él lo había entendido ya que el Creador un día también daría, no sólo lo que más amaba, sino lo más preciado: Su Hijo Jesucristo, que como un ser indefenso, sería llevado a la muerte y el derramamiento de Su sangre sería el precio más alto que se tenga que pagar por la redención de la humanidad (Hebreos 11:4).

La Biblia nos enseña la manera incorrecta de ofrendar

“Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya”.

  • La ofrenda de Caín es el prototipo que por falta del sacrificio no alcanza a tocar el corazón de Dios.
  • El no aceptar la ofrenda implica que tampoco se acepta a quien la entrega.
  • Caín en lugar de arrepentirse dejó que la amargura se apoderara de él cayendo en una profunda depresión.
  • Escogió caminar por un camino lleno de egoísmo y esto hizo que Dios lo echara de su presencia.

El mensaje de Dios para Caín fue muy claro; si tú no quieres caminar conmigo, tampoco yo voy a caminar contigo. Aunque parezca increíble, la ofrenda que nosotros le demos a Dios es la que determinara nuestro destino; porque de la manera como ofrendemos, estaremos aceptando o rechazando la ofrenda que Dios nos dio al entregar a su hijo por nuestra redención. (Juan 3:16)

Las marcas espirituales atraen lo espiritual y Satanás lo sabe, él conoce su valor por eso intenta marcar las vidas desde la niñez, usa los traumas para marcar a las personas con rechazo, falta de amor, inseguridad y temor.

Jesús en la parábola del buen samaritano, nos enseña que Él vino a vendar las heridas del corazón a sanarlas y a quitar la marca negativa para poner el sello de Su Espíritu en cada uno de Sus hijos.

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