DESCUBRA COMO UN NIÑO SIGUE A JESÚS

Cuando Dios creo al hombre puso sólo una condición para que estuviera en libertad y es la OBEDIENCIA EXCLUSIVA A SU PALABRA. Dios no desea que el hombre le obedezca como un robot, Él quiere que lo haga por el deseo de su propia voluntad, utilizando la plena libertad de escoger lo que le ha dado.

“Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás” Génesis 2:17.

  • El nuevo nacimiento es para todos: En la época en que Jesús estuvo en la tierra existían diferentes clases de personas, por ejemplo, Zaqueo que era un cobrador de impuestos, María Magdalena que había cometido adulterio, aun ladrones como el que fue colgado a su lado en la Cruz y también había gente muy respetable como presidentes, policías, ingenieros y carpinteros. A estas personas, sin importar lo que hubieran hecho o quienes hubieran sido, Dios les otorgo el privilegio de una segunda oportunidad de restablecer sus vidas por medio de un nuevo nacimiento. El señor quiere que sin importar cuál sea nuestra edad o condición, debamos y podemos nacer de nuevo.
  • Dios desea nuestro nacimiento: El nuevo nacimiento significa despertar de esa naturaleza que antes no nos traía nada bueno, cuando aceptas a Jesucristo en el corazón, dejas en la Cruz eso que no traía nada bueno a tu vida y es así como naces de nuevo. No puedes tener dos corazones al mismo tiempo, no puedes estar un poco con Dios y a la vez un poco haciendo las cosas que no traen nada bueno para tu vida y que no le gustan a Dios. Quien está cerca de Dios aborrece el pecado, y quien está en pecado no puede seguir a Dios.

La promesa que Dios da es un CORAZÓN NUEVO y un espíritu nuevo. Cuando recibes a Jesús en tu corazón, Dios quita de ti el corazón duro y el espíritu rebelde, (el cual permitía pecado) y recibes el mismo ESPIRITU DE DIOS; tu cuerpo comienza a ser templo del Espíritu Santo y Él es el que te da fuerza para obedecer, preparando el ambiente para que sus promesas se cumplan.

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes” (Ezequiel 36:26-27).

Descarga dando clic aquí una conferencia para compartir en una célula de preadolescentes.

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