CONOCIENDO A DIOS COMO NUESTRO PADRE

El Señor Jesús introdujo uno de los puntos doctrinales más revolucionarios de la época al enseñar a la gente que deberían orar diciendo: “Padre Nuestro”. En aquél entonces ningún judío se había atrevido a llamar a Dios, Padre; el padre de todos los Israelitas era Abraham, decían: “Nuestro padre es Abraham” (Juan. 8:39); que un judío pudiera decir que Abraham era su padre, representaba algo dignificante, pero que alguien fuera a decir que Dios era su padre lo consideraban como una blasfemia, ya que sería colocarse al mismo nivel de Dios.

Nosotros contamos con un privilegio y es que con toda libertad podemos llamar a Dios diciendo “Padre Nuestro”. Jesús podía llamar a Dios Padre, porque El tenía su misma naturaleza: “Divina”.

Para que nosotros podamos llamar a Dios Padre, debemos ser adoptados como hijos suyos; lo cual se logra por la fe en Jesucristo “Más a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón sino de Dios” (Juan 1:12,13).

Reconocemos que es nuestro padre por qué:

  • Nos dio vida cuando estábamos muertos. (Efesios 2:1).
  • Abrió nuestros ojos, para que nos convirtiéramos de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; porque recibimos por la fe en Cristo perdón de pecados y herencia entre los santificados. (Hechos 26:18).
  • Al creer que Jesús es el Cristo, Él nos dio la potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12).
  • El Espíritu de Dios nos guía. (Romanos 8:14).
  • Estamos crucificados juntamente con Cristo y ya no vivimos más nosotros, más ahora Cristo vive en nosotros (Gálatas. 2:20).
  • Porque El nos hizo partícipes de la naturaleza divina. (2 Pedro 1:4).

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