Hace 15 años me casé con Eliemerson y desde el momento que tomamos la decisión de construir una familia, hemos buscado esforzarnos y mejorar para disfrutar de ese hogar que tanto anhelamos.

Debido al trabajo que realizamos con el ministerio, he encontrado muchos matrimonios que llegan en búsqueda de ayuda porque quizás iniciaron de la manera incorrecta. Doy gracias a Dios pues Él es quien puede dar nuevas oportunidades para hacer las cosas correctamente.  Si sientes que tu matrimonio no está donde debería estar, entonces haz un alto en el camino y evalúa lo que se debe corregir.

Hoy quiero motivarte a que creas que con la ayuda de Dios, sí se puede tener el hogar que tanto anhelas. Lee con atención algunos de los principios que te ayudarán a tener un mejor matrimonio:

 

  1. TRABAJA EN UN FUNDAMENTO SÓLIDO

Cuando nos casamos, la primera vivienda que adquirimos estaba ubicada cerca a la playa. Uno de los proyectos de finca raíz con mayor publicidad era un edificio de 50 pisos (para ese tiempo los edificios más altos eran de 20 pisos). Comenzó la construcción rápidamente y en menos de nada ya estaba la gran torre de la playa, un edificio hermoso de color amarillo. Pero al poco tiempo, después de comenzar con la entrega de los primeros apartamentos sucedió algo, el edificio estaba comenzando a inclinarse, incluso las puertas de los pisos más altos ya no se podían abrir ni cerrar. Otros edificios cercanos empezaron a correr peligro y todo el problema estuvo en el fundamento de la tierra.


¡QUE GRAN ENSEÑANZA NOS DEJA ESTO! SI QUEREMOS CONSTRUIR UN GRAN EDIFICIO LLAMADO HOGAR, QUE EN UN FUTURO TENDRÁ HIJOS, NIETOS, BISNIETOS Y DONDE CADA UNO DE LOS SUEÑOS DE ELLOS SERÁN NUTRIDOS, ¡NECESITAMOS SER FUERTES! LAMENTABLEMENTE MUCHAS RELACIONES INICIAN SIN UN FUNDAMENTO, INICIAN POR UNA NECESIDAD O POR UNA EMOCIÓN.


“El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme. Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme. Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida”.

Mateo 7:24-24 TLA

Comienza a evaluar el fundamento de tu hogar, si hay algo que tu sientes que debe ser corregido, ¿qué estás esperando?. Quizá tu matrimonio ha sufrido diariamente porque no entiendes el temperamento de tu cónyuge o quizá tu relación de pareja se ha limitado por años a vivir en unión libre, pero es tiempo de tener un compromiso total y de poner orden. Si tu eres un hombre y te sientes identificado con este caso, pídele la mano a tu esposa, enamórala y ella estará dispuesta a decirte ¡SÍ!

 

  1. QUE DIOS SEA UNA PRIORIDAD EN SUS VIDAS

El único que puede ayudarte con el fundamento de tu hogar es el Señor.  Es importante que coloques delante de Él tu matrimonio y que le pidas al Espíritu Santo que te guíe y oriente en las cosas que se deben corregir. Muchas parejas comienzan a sentir vientos, lluvias, ríos que golpean con fuerza contra su hogar, más si están afianzados en Dios, esa casa se mantendrá firme.

He podido atender matrimonios donde cada uno tiene presente todo lo negativo que ve del otro, encontrando expresiones como estas:

– “Es que no es ejemplo espiritual en la casa”

– “No quiere hacer nada en la casa”

– “Coloca su trabajo por encima de la familia”

– “Nuestros hijos nos absorben todo el tiempo y hace años no tenemos una cita los dos solos”

Y la la lista puede continuar…

“Por eso Dios dijo: “El hombre tiene que dejar a su padre y a su madre, para casarse y vivir con su esposa. Los dos vivirán como si fueran una sola persona. De esta manera, los que se casan ya no viven como dos personas separadas, sino como si fueran una sola. Por tanto, si Dios ha unido a un hombre y a una mujer, nadie debe separarlos”.

MATEO 19:5-6 TLA

¿Sabes algo? si estás casado, Dios te  unió a tu cónyuge con un propósito. He sido testigo de miles de milagros en muchos hogares, pero siempre había algo en común: ambos estuvieron dispuestos a entregar su hogar en las manos de Dios para que Él obrara;  decidieron buscarlo primero para que les enseñara cómo ser un mejor esposo y una mejor esposa.

“Si Dios no construye la casa, de nada sirve que se esfuercen los constructores”.

SALMO 127:1

¡Este versículo lo dice todo! Si no colocas a Dios en primer lugar, por más esfuerzo que hagas, todo será difícil. Hoy quiero motivarte a que luches por lo que más amas, ¡TU FAMILIA! Si tienes un fundamento sólido con tu cónyuge, ¡tus hijos serán muy bendecidos!

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