¿CÓMO ROMPER ATADURAS EN NUESTRAS VIDAS Y TENER UNA BUENA RELACIÓN CON DIOS?

¿CÓMO ROMPER ATADURAS EN NUESTRAS VIDAS

Y TENER UNA BUENA RELACIÓN CON DIOS?

 

Dios solo se relaciona con el ser humano por medio de pactos, y el más importante de todos es el pacto  con la Sangre que Su Hijo Jesús derramó en las últimas horas de su vida. Muchos creyentes no alcanzan a experimentar una victoria plena en sus vidas porque se conforman con tener un conocimiento parcial o superficial de la obra redentora de Jesús en la cruz. Pero cuando hacemos un alto en el camino y meditamos en cada momento que transcurrió en la vida de Jesús, desde el huerto del Getsemaní hasta Su muerte y resurrección, entendemos que al venir a este mundo, É l sabía que debía estar preparado para enfrentar tan difícil momento en Su vida y con valor beber esa copa amarga de la cual ni el Padre mismo lo pudo liberar, para que se cumpliera el plan de salvación para la humanidad. No podemos tener sólo una idea vaga de lo que pudo suceder, sino que es necesario entender el sentir del corazón del Padre al llevar a cabo este plan.

No podemos contemplar la cruz del Calvario como simples espectadores, porque su éxito consiste en ser atraídos a ella, hasta poder ser uno solo con Jesús, así como Él es uno solo con el Padre, y poder tener un intercambio divino, donde toda nuestra vieja naturaleza, nuestra humanidad y nuestra debilidad queden clavados y crucificados en la cruz, y a su vez, podamos recibir de ella perdón, restauración, redención y una nueva vida en Cristo.

El apóstol Pablo tenía un cuadro de la redención muy claro, pues en cada enseñanza reflejaba su propia vivencia y experiencia con la cruz. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.” (Gálatas 6:14). Pero también fue quien declaró que estaba crucificado juntamente con Cristo, y que ya no sería él mismo viviendo a su manera, sino que a partir de la experiencia de la cruz, sería Jesús quien viviría en él y gobernaría su vida (Gálatas 2:20).

Aunque cada paso de la redención es fundamental, el éxito está en que pasemos de la contemplación de la cruz del Calvario a la experiencia personal, donde sintamos que somos a diario crucificados juntamente con Jesús. Así como se cuelgan los trajes en el perchero, debemos crucificar nuestra carne, nuestros deseos impuros, y todo lo que nos aleja de nuestra relación con Dios.

Este es un buen momento para que se determine a proteger su vida, su familia de todo ataque del adversario, o de toda opresión, pero esto solo es posible a través del poder de la Sangre de Jesús, ya que ésta tiene la potestad de redimirnos, perdonarnos, restaurarnos, salvarnos, justificarnos, santificarnos, y así llevarnos a tener una vida de comunión plena con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

 

Pastor

César Castellanos

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