¿CÓMO PREPARARME PARA SER UN LÍDER DE CÉLULA EXITOSO?

¿CÓMO PREPARARME PARA SER

UN LÍDER DE CÉLULA EXITOSO?

 

Es muy importante entender que el crecimiento ministerial no es el resultado de aplicar una fórmula o de seguir algunos pasos rutinarios en nuestras fuerzas, sino que todo el crecimiento en el ministerio viene de parte de Dios y se conquista primero en el plano espiritual.

Es por eso que la preparación para ser líderes exitosos no comienza enfocándonos en cosas externas, sino más bien en el trabajo que permitamos que el Espíritu Santo haga en nuestro interior, cuando permitimos que Él nos ministre y nos revele Su perfecta voluntad. Recuerde este valioso principio: “Si usted cambia, todo cambia”.

Las Escrituras nos presenta historias verdaderamente impactantes de grandes hombres de Dios que se caracterizaron  por tener un corazón conforme al Suyo para cumplir con un llamado específico. Me gustaría compartirle algunos consejos prácticos que podemos aplicar a nuestra vida ministerial para llegar a ser líderes de célula exitosos:

¡No sea indiferente!

Recordemos la historia de Nehemías, un hombre que se compadeció de la condición de la ciudad de Jerusalén, al escuchar que estaba totalmente destruida y consumida.  Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” (Nehemías 1:4). Fácilmente él hubiera podido desentenderse de la situación ya que él vivía en otra nación, pero vemos que él no fue indiferente a la necesidad que había en su pueblo, sino que tomó  acción al respecto: se determinó en reconstruir la muralla de Jerusalén en 52 días.

Piense por un momento:  ¿será que alguien a su alrededor tiene su vida, o su hogar, o sus finanzas, o sus sueños en ruinas? La pregunta es: ¿cuál es su reacción cuando ve la condición de otros? Recuerde: usted fue llamado a restaurar las vidas de las personas a su alrededor, mostrándoles el amor del Padre y llevándolos a que puedan encontrar su propósito.

Acepte su llamado

Muchos asumen su llamado con ligereza, esperando un tiempo “prudente” para comprometerse con la obra, o tal vez desarrollan el llamado, pero sin mucho interés por ganar almas, y no se dan cuenta que en esa indecisión, muchas personas dejan de alcanzar su salvación porque no se les predica el evangelio.

Recordemos uno de los momentos más determinantes de la vida del profeta Isaías: el mismo Dios le pregunta: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (Isaías 6:8a). Su respuesta el día de hoy y su compromiso debe ser igual que el del profeta: Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” (Isaías 6:8b).

Si usted había pensado que el trabajo ministerial no era para usted, lo invito a que permita que el Espíritu Santo llene su corazón y le revele Su propósito.

¡Muchas personas en necesidad están esperando que usted les lleve una Palabra de esperanza! ¡No espere más tiempo, el tiempo de actuar es ahora!

 

Entienda que el fruto está listo

Es común escuchar que las personas digan que es difícil encontrar gente dispuesta para empezar una célula, pero no hay nada más lejano a la realidad.

“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.” (Mateo 9:37). Jesús le dijo a sus discípulos que había mucho fruto y que lo que verdaderamente hacía falta eran personas dispuestas a llevar el mensaje.

No se preocupe por las personas que van a llegar a su célula, ¡crea y declare que ya hay mucho fruto preparado para usted y que su ministerio será tan numeroso como la arena del mar y las estrellas del cielo!

 

Pastor

César Castellanos

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