“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”.
Génesis 12:2

La Visión G12 es la herramienta que Dios le ha entregado a la iglesia para cumplir con el mandato de la gran comisión. Así como las plantas necesitan cuatro elementos fundamentales: nitrógeno, potasio, cal y ácido fosfórico para desarrollarse y dar fruto; de igual modo, cuatro escalones brindan fertilidad a la Visión, escalones que comprenden “La Escalera del Éxito”. Durante este mes queremos compartir con ustedes las experiencias de algunos pastores y líderes que la han aplicado y han llevado a cabo cada uno de sus pasos, generando resultados sobrenaturales en el crecimiento y desarrollo de sus ministerios.

GANAR · NIDIA GARCÍA

La salvación del alma es el deseo ardiente del corazón de Dios y un arte, en donde combinamos la unción y la sensibilidad del Espíritu Santo para movernos en Su dirección. Nidia García, líder de la Misión Carismática Internacional en Bogotá entendió que el “Ganar” es el privilegio que Dios le confió de anunciar el evangelio a toda criatura, un acto de humildad y una demostración de amor.

“Compartir a otros de Jesús es cumplir el propósito para el cual Dios me envió y la manera más especial como puedo agradecerle el haberme sanado de cáncer. Creo que el amor de Dios es tan grandioso, que todos deben experimentarlo. Por eso me siento muy privilegiada de haber conocido la Visión, pues es una Visión que sana y restaura familias. Desde que llegué a la iglesia hace 14 años, una de mis metas principales fue ganar a cada miembro de mi familia.

Cuando escuché acerca de la estrategia “Yo y Mi Casa” en octubre del año pasado, entendí que era el tiempo de Dios para ellos, y junto con mis 3 hermanos que también asisten a la iglesia, estuvimos haciendo paso a paso el trabajo espiritual durante esas tres semanas de la estrategia; hicimos una lista de cada una de las personas que íbamos a invitar, y aunque muchos vivían en otras ciudades creímos en el mover de Dios y nos mantuvimos declarando que nuestra familia sería salva.

Empezamos a llamar y visitar a cada uno de ellos sin dejar de orar, Dios nos sorprendió de manera sobrenatural al ver que en el Festival de la Familia que se realizó en el Centro de Convenciones, cada uno de nuestros familiares por quienes habíamos intercedido, estaban allí recibiendo al Señor como su Salvador. Creo que el ingrediente principal para ganar a otros, debe ser: amarlos como Dios nos ama”.

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