ADORACIÓN EN MEDIO DEL TRABAJO

Fueron casi dos meses de estar lejos de mi país, de mi familia, rutina de trabajo, del diario vivir en Bogotá, para vivir una de las experiencias más grandiosas que he podido experimentar en mi vida, el andar por 22 ciudades de Estados Unidos, en diferentes estados cada día, haciendo lo que más amo, llevar el mensaje de Jesús a través de la música.

Esta gira fue una gran experiencia, porque nos enseñó acerca del trabajo arduo que debe realizar un artista para dar a conocer su música, pero también porque aprendimos a trabajar como una familia, pues convivíamos las 24 horas del día con todos los miembros de la banda: comenzábamos el recorrido en las noches y hacia la una de la mañana salíamos en caravana con el resto de buses del tour de las otras bandas (en esta gira iban juntamente con nosotros 9 artistas); descansábamos en el bus donde teníamos nuestras camas y hacíamos recorridos de 10 horas.

Cuando llegábamos al lugar del evento al día siguiente ya eran las 9 o 10 de la mañana, y ahí teníamos un tiempo corto para bañarnos, vestirnos y comenzar a montar tanto el stand de ventas de nuestra música, como los instrumentos (que a diario teníamos que armar y desarmar). Hacia la tarde quedaba todo listo y probado para el concierto, y a las 7 de la noche comenzaba el evento.

Recuerdo que nosotros nos presentábamos hacia las 9 de la noche, pero mientras tanto aprovechábamos para ver en vivo a los otros artistas (de los cuales aprendimos la excelencia y el carisma con el público), pero finalizado el evento íbamos a saludar a las personas que estaban comprando nuestra música, después debíamos desmontar el stand de ventas, desarmar los instrumentos, montar todo al remolque del bus y emprender nuevamente el recorrido hacia el siguiente lugar.

Puede sonar tal vez como algo extenuante, y tal vez algunas veces sentimos el cansancio físico, pero nada se compara con saber que miles de personas iban cada noche en busca de un mensaje fresco, de una palabra de motivación, de un milagro, de ser tocados por Dios olvidando la religiosidad y el pecado; por eso para mí la mejor parte de toda la gira fue entender que Dios nos escogió para ser luz en esa nación, para llevar a la gente a conocer al Único Dios verdadero, al Salvador, al Hacedor de milagros y que pudieran experimentar el poder de la Cruz.

No hay mayor recompensa para mí que sentir que Dios se agrada de lo que estás haciendo, que estás en Su propósito y que Él te usa en la adoración por amor a esas 10.000 personas que iban a los conciertos cada noche. Tengo en claro que no es por nosotros, no es por el talento (porque estábamos rodeados de personas mucho más talentosas), sino porque Dios anhela la salvación de Su pueblo y su libertad y a eso hemos sido llamados nosotros, A PROCLAMAR ESA VERDAD!

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