3 PRINCIPIOS PARA DISFRUTAR LA CRIANZA DE LOS HIJOS

3 PRINCIPIOS PARA DISFRUTAR LA CRIANZA DE LOS HIJOS

 

Me encantan las palabras del predicador en el libro de Eclesiastés donde dice: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.  Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”  (Eclesiastés 4:9-10)

Creo que en la sabiduría divina, Dios sabía que para poder levantar hijos con temor reverente a Su palabra, se necesitan dos personas. Junto con mi esposo llevamos cinco años de casados y podemos decir que han sido años de bendición. Al inicio de nuestro matrimonio dijimos que esperaríamos unos tres años antes de tener hijos, más los planes de Dios son mayores que los nuestros. Noah, nuestro primer hijo, llegó un mes después de nuestro primer año de casados. Un poco más rápido de lo que esperábamos.

Con la llegada de nuestros hijos, hemos aprendido a trabajar en equipo junto con mi esposo y pienso que ésta ha sido una bendición muy grande porque la responsabilidad no ha recargado sobre sólo una persona. Es por esto que les quiero compartir 3 principios que nos han ayudado.

 

  • Disciplinamos juntos

 

Como pareja nos pusimos de acuerdo en ciertos parámetros que juntos queríamos establecer en nuestro hogar.  La disciplina no es efectiva si uno de los padres no es firme en los momentos en que se necesita la corrección. Nuestros hijos saben que lo que dice el papá es lo mismo que dice la mamá, y lo que diga la mamá, será respaldado por el papá. Cuando los dos padres son firmes y están de acuerdo, harán que la disciplina sea mucho más efectiva.

 

  • Cooperamos en diferentes maneras

 

Por ejemplo, Rich por lo general tiene que ir muy temprano a la iglesia para hacer prueba de sonido y él entiende que alistar a dos niños menores de cuatro años demanda mucho trabajo. Él antes de irse, me ayuda a alistar la pañalera, dejar la comida lista de Noah para así él poder estar ese día en la iglesia. Esos pequeños detalles alivian y ayudan bastante. Por la mañana Rich se encarga de llevar a Noah al colegio (40 minutos el trayecto) y en la tarde yo lo recojo. Al hacer esto, los dos colocamos de nuestra parte, porque entendemos que es la responsabilidad de ambos. Creo que para los hijos también es importante ver que los dos padres están involucrados en las actividades que tienen que ver con ellos.

 

  • Expresamos el amor y el afecto

 

La manera en que el esposo trate a la esposa, hablará mucho más fuerte que mil palabras, será el modelo que los hijos seguirán y muchas veces esa será la manera en que se tratarán con sus hermanos. Es importante que en el hogar los hijos no se vuelvan el centro de atención, que el matrimonio tenga tiempo de nutrir su relación; espacios a solas como pareja sin los hijos, alimentar la comunicación y tratar de salir de la rutina diaria, hará que los padres recarguen fuerzas y será de ejemplo para los hijos.

Esto fue algo que personalmente experimenté a los 24 años, cuando estuve viviendo con mis padres. Siempre me impactó de su matrimonio la manera en que alimentaban la amistad a diario; se sentaban a conversar al final de las actividades del día o en la mañana con un cafecito, conversaban y compartían. Ha sido esta relación entre ellos dos lo que ha llevado hoy a cada una de nosotras como hijas a anhelar tener un matrimonio como el que vimos en casa, un matrimonio donde se respire el respeto y la armonía a diario. Hoy podemos decir que lo que estamos viviendo en nuestro hogar  en su gran mayoría, es gracias a que nuestros padres se determinaron a cuidar su matrimonio y ser ejemplo con sus hechos. Por eso, estaré por siempre agradecida.

¡Sí se puede levantar hogares en Dios! Dios es un Dios de tres generaciones y cuando Él une a dos personas, no está pensando sólo en ellos dos sino en las futuras generaciones.

 

-Madurez: debemos afinar nuestros hábitos, actitudes y

luchar por ser personas que honren con su testimonio al Señor.

-Crecimiento: no solo de nosotros como pastores,

sino también de nuestros hijos en su llamado.

-Conoces a Dios en todas sus facetas:

como proveedor,

como sanador, como tu escudo

y como guía permanente.

 

Saúl Salamanca

Pastor MCI Ciudad de México

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